Historia de la identificación personal

Una breve historia de la identificación personal

La verificación de la identidad es parte de la historia del ser humano. Ha estado ahí por milenios, como una necesidad básica para las relaciones humanas. Puede ser tan sencillo como recordar la cara de un amigo, o tan complejo como la verificación de una identidad a través de la tecnología actual usando, por ejemplo, pruebas de ADN. A continuación, una breve historia de esta práctica, desde sus inicios hasta la actualidad.

Como se dijo, la primera y más básica forma de identificación personal fue el simple hecho de recordar el rostro de alguien. Esto, por supuesto, está sujeto al error humano, por lo que se inventaron nuevas maneras de hacerlo. Muchas civilizaciones antiguas recurrieron a la vestimenta y la ornamentación (joyas y accesorios) para diferenciarse, para indicar a qué grupo, tribu o clan pertenecía alguien o para evidenciar su posición económica. Las piezas de joyería utilizadas para identificarse más antiguas que se han encontrado provienen de Sudáfrica, Argelia e Israel, y tienen unos 100,000 años de antigüedad.

Otra muy antigua forma de identificarse fueron los tatuajes. Los más viejos registros de tatuajes de identificación que se conocen, se hicieron en 2,000 a.C. en el antiguo Egipto. Éstos indicaban no sólo de qué familia provenía una persona, sino también su lugar en la sociedad.

Con el nacimiento y evolución del lenguaje escrito, los métodos de identificación personal pasaron de recurrir al cuerpo de las personas, a registros escritos. Uno de los ejemplos más antiguos de esto son los censos hechos en la antigua Babilonia que comenzaron a hacerse en el año 3,800 a.C., aproximadamente. Estos métodos, que recolectaban grandes cantidades de información, fueron perfeccionados en épocas del Imperio Romano, cuando además de contar a la gente se inventaron documentos más específicos como los certificados de nacimiento, los títulos de propiedad de tierras y los registros de ciudadanía.

Los pasaportes, sin embargo, fueron inventados en Inglaterra en el año 1414, por el rey Enrique V. Su uso era el mismo que tienen hoy, identificar ciudadanos ingleses cuando se encontraran fuera de su país; se conocían como “salvoconductos” y garantizaban la seguridad del ciudadano inglés en países vecinos, cuando el rey los expedía.

Asimismo, las bases de datos gubernamentales, como las conocemos hoy, tienen su antecedente Inglaterra. En 1829 el Primer Ministro Robert Peel, a través del parlamento, dio énfasis a los registros escritos del departamento de policía, dando un número único a cada ciudadano para su registro —algo que precede a las claves únicas de registro de población. Siguiendo este ejemplo, el gobierno de los Países Bajos creó su propio sistema de números personales de identificación, y comenzaron a emitir credenciales de identificación a cada ciudadano en 1840.

Identifícate de forma fácil y segura:

El desarrollo del sistema fotográfico basado en negativos y positivos de William Henry Fox Talbot en 1840 implicó el nacimiento de las credenciales de identificación personal con fotografía. Por su parte, durante la década de los 1870, Sir William Herschel revolucionó el uso de biométricos permitiendo que las huellas digitales impresas con tinta se volvieran una manera inviolable de demostrar la identidad de una persona. Ese método de reconocimiento habría de automatizarse en 1980, en Japón.

Hasta este punto, todos los registros de identificación personal se hacían en papel, pero en 1977, el Gobierno de Estados Unidos comenzó a computarizarlos, algo que permitió que la información de distintas instituciones, como bancos o instancias del gobierno, pudieran guardarse en el mismo lugar, creando registros mucho más completos y dando lugar a las “tarjetas inteligentes”, documentos portables contenían una buena cantidad de información de una persona como su ciudadanía, fecha de nacimiento, firmas digitales y biométricos.

Con el tiempo y gracias a la tecnología, los biométricos se convirtieron en la forma más segura de identificar a una persona. En 2004, el Gobierno de Estados Unidos desarrolló un sistema que registraba la palma entera de una persona y no sólo las huellas digitales; esto fue usado, principalmente, en el ámbito legal y de justicia. Otros avances en biométricos contemporáneos a éstos incluyen el uso de reconocimiento de voz, de iris, facial, de ADN, geometría de las manos y patrones vasculares.

La difusión a nivel mundial del internet, además, vio el nacimiento de la identificación en varios pasos, que generalmente incluye algo que sólo el usuario posee y algo que sólo él sabe. También puede incluir tokens, biométricos o mensajes SMS.

Hoy en día existe la identidad virtual o digital, quizá una de las formas más recientes de identificarnos. Ésta implica verificar quiénes somos a través a través de la tecnología: documentos virtuales, contraseñas, huellas digitales y biométricos. La plataforma de maat.ai nació para hacer de los trámites de identificación procedimientos más fáciles y siempre seguros; te da la posibilidad de almacenar tus documentos de identificación personal certificados y compartirlos de manera fácil con un simple click, con todas las medidas de seguridad imaginables. Si deseas una vida más sencilla en la que los trámites burocráticos de identificación, las largas filas y las pérdidas de tiempo desparezcan, acércate a nosotros…

Historia de la identificación personal

Una breve historia de la identificación personal

La verificación de la identidad es parte de la historia del ser humano. Ha estado ahí por milenios, como una necesidad básica para las relaciones humanas. Puede ser tan sencillo como recordar la cara de un amigo, o tan complejo como la verificación de una identidad a través de la tecnología actual usando, por ejemplo, pruebas de ADN. A continuación, una breve historia de esta práctica, desde sus inicios hasta la actualidad.

Como se dijo, la primera y más básica forma de identificación personal fue el simple hecho de recordar el rostro de alguien. Esto, por supuesto, está sujeto al error humano, por lo que se inventaron nuevas maneras de hacerlo. Muchas civilizaciones antiguas recurrieron a la vestimenta y la ornamentación (joyas y accesorios) para diferenciarse, para indicar a qué grupo, tribu o clan pertenecía alguien o para evidenciar su posición económica. Las piezas de joyería utilizadas para identificarse más antiguas que se han encontrado provienen de Sudáfrica, Argelia e Israel, y tienen unos 100,000 años de antigüedad.

Otra muy antigua forma de identificarse fueron los tatuajes. Los más viejos registros de tatuajes de identificación que se conocen, se hicieron en 2,000 a.C. en el antiguo Egipto. Éstos indicaban no sólo de qué familia provenía una persona, sino también su lugar en la sociedad.

Con el nacimiento y evolución del lenguaje escrito, los métodos de identificación personal pasaron de recurrir al cuerpo de las personas, a registros escritos. Uno de los ejemplos más antiguos de esto son los censos hechos en la antigua Babilonia que comenzaron a hacerse en el año 3,800 a.C., aproximadamente. Estos métodos, que recolectaban grandes cantidades de información, fueron perfeccionados en épocas del Imperio Romano, cuando además de contar a la gente se inventaron documentos más específicos como los certificados de nacimiento, los títulos de propiedad de tierras y los registros de ciudadanía.

Los pasaportes, sin embargo, fueron inventados en Inglaterra en el año 1414, por el rey Enrique V. Su uso era el mismo que tienen hoy, identificar ciudadanos ingleses cuando se encontraran fuera de su país; se conocían como “salvoconductos” y garantizaban la seguridad del ciudadano inglés en países vecinos, cuando el rey los expedía.

Asimismo, las bases de datos gubernamentales, como las conocemos hoy, tienen su antecedente Inglaterra. En 1829 el Primer Ministro Robert Peel, a través del parlamento, dio énfasis a los registros escritos del departamento de policía, dando un número único a cada ciudadano para su registro —algo que precede a las claves únicas de registro de población. Siguiendo este ejemplo, el gobierno de los Países Bajos creó su propio sistema de números personales de identificación, y comenzaron a emitir credenciales de identificación a cada ciudadano en 1840.

Identifícate de forma fácil y segura:

El desarrollo del sistema fotográfico basado en negativos y positivos de William Henry Fox Talbot en 1840 implicó el nacimiento de las credenciales de identificación personal con fotografía. Por su parte, durante la década de los 1870, Sir William Herschel revolucionó el uso de biométricos permitiendo que las huellas digitales impresas con tinta se volvieran una manera inviolable de demostrar la identidad de una persona. Ese método de reconocimiento habría de automatizarse en 1980, en Japón.

Hasta este punto, todos los registros de identificación personal se hacían en papel, pero en 1977, el Gobierno de Estados Unidos comenzó a computarizarlos, algo que permitió que la información de distintas instituciones, como bancos o instancias del gobierno, pudieran guardarse en el mismo lugar, creando registros mucho más completos y dando lugar a las “tarjetas inteligentes”, documentos portables contenían una buena cantidad de información de una persona como su ciudadanía, fecha de nacimiento, firmas digitales y biométricos.

Con el tiempo y gracias a la tecnología, los biométricos se convirtieron en la forma más segura de identificar a una persona. En 2004, el Gobierno de Estados Unidos desarrolló un sistema que registraba la palma entera de una persona y no sólo las huellas digitales; esto fue usado, principalmente, en el ámbito legal y de justicia. Otros avances en biométricos contemporáneos a éstos incluyen el uso de reconocimiento de voz, de iris, facial, de ADN, geometría de las manos y patrones vasculares.

La difusión a nivel mundial del internet, además, vio el nacimiento de la identificación en varios pasos, que generalmente incluye algo que sólo el usuario posee y algo que sólo él sabe. También puede incluir tokens, biométricos o mensajes SMS.

Hoy en día existe la identidad virtual o digital, quizá una de las formas más recientes de identificarnos. Ésta implica verificar quiénes somos a través a través de la tecnología: documentos virtuales, contraseñas, huellas digitales y biométricos. La plataforma de maat.ai nació para hacer de los trámites de identificación procedimientos más fáciles y siempre seguros; te da la posibilidad de almacenar tus documentos de identificación personal certificados y compartirlos de manera fácil con un simple click, con todas las medidas de seguridad imaginables. Si deseas una vida más sencilla en la que los trámites burocráticos de identificación, las largas filas y las pérdidas de tiempo desparezcan, acércate a nosotros…

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