Tres formas seguras de indetificarte

A lo largo de la historia, las sociedades humanas han tenido que buscar la manera de identificarse. Antiguamente, hace miles de años, esto fue hecho a través de accesorios o vestimenta que dejaba saber a quienes te veían por primera vez que pertenecías a un grupo o tribu específica. Pero todo esto, por supuesto, estaba sujeto al error humano.

El desarrollo de la escritura y los registros tallados en piedra, marcaron el inicio de ciertas técnicas de identificación, como por ejemplo marcas y tatuajes en la piel, que hacían patente la identidad de alguien o daban información sobre su procedencia. Pero fue en épocas del Imperio Romano, cuando se desarrollaron los primeros documentos de identidad personal, como actas de nacimiento, certificados de propiedad y registros de ciudadanos.

El siglo XVI vio el nacimiento de los pasaportes, en Inglaterra, durante el reinado de Enrique V. A partir de esto, las maneras de identificar a una persona, certificadas por autoridades, fueron haciéndose cada vez más complejas y especializadas. Hoy, por ejemplo, existen varios documentos de identificación con distintas finalidades: el acta de nacimiento —que indica dónde y cuándo naciste—, la credencial para votar —que demuestra que eres mexicano y estás en el padrón electoral—, la licencia de conducir —que indica que sabes manejar un vehículo—, el pasaporte —que demuestra que eres mexicano—, además de documentos que funcionan como comprobantes de domicilio o números que te registran en distintas instituciones como el CURP —clave de registro poblacional—  o el RFC —número de identificación en Hacienda—.

La plataforma de maat.ai existe para compartir o solicitar este tipo de documentos, siempre certificados, y se basa en distintas tecnologías de punta —como blockchain, criptografía y reconocimiento facial— para hacerlo. Así, maat.ai te identifica, como usuario, de tres distintas maneras:

  1. Algo que sabes: tu contraseña. Nadie puede tener acceso a tu plataforma a menos que tenga tu contraseña privada, ni siquiera el equipo de maat.ai.
  2. Algo que tienes: tu número celular. Es a través de éste que puedes utilizar la plataforma subiendo y compartiendo tus documentos de identificación personal. También se usa para comprobar, vía SMS, que eres el dueño de una cuenta, en caso de haber olvidado tu contraseña.
  3. Algo que eres: tu rostro. Nadie más en el mundo lo tiene, por eso usamos reconocimiento facial para mantener seguros tus documentos y tu información.

Además, estos tres controles de acceso, al ser combinados, resultan infranqueables y son una garantía de dos cosas: que nadie que no seas tú podrá tener a acceso a tu cuenta y que siempre podrás tener acceso a tu cuenta. Así funciona maat.ai…

Tres formas seguras de indetificarte

A lo largo de la historia, las sociedades humanas han tenido que buscar la manera de identificarse. Antiguamente, hace miles de años, esto fue hecho a través de accesorios o vestimenta que dejaba saber a quienes te veían por primera vez que pertenecías a un grupo o tribu específica. Pero todo esto, por supuesto, estaba sujeto al error humano.

El desarrollo de la escritura y los registros tallados en piedra, marcaron el inicio de ciertas técnicas de identificación, como por ejemplo marcas y tatuajes en la piel, que hacían patente la identidad de alguien o daban información sobre su procedencia. Pero fue en épocas del Imperio Romano, cuando se desarrollaron los primeros documentos de identidad personal, como actas de nacimiento, certificados de propiedad y registros de ciudadanos.

El siglo XVI vio el nacimiento de los pasaportes, en Inglaterra, durante el reinado de Enrique V. A partir de esto, las maneras de identificar a una persona, certificadas por autoridades, fueron haciéndose cada vez más complejas y especializadas. Hoy, por ejemplo, existen varios documentos de identificación con distintas finalidades: el acta de nacimiento —que indica dónde y cuándo naciste—, la credencial para votar —que demuestra que eres mexicano y estás en el padrón electoral—, la licencia de conducir —que indica que sabes manejar un vehículo—, el pasaporte —que demuestra que eres mexicano—, además de documentos que funcionan como comprobantes de domicilio o números que te registran en distintas instituciones como el CURP —clave de registro poblacional—  o el RFC —número de identificación en Hacienda—.

La plataforma de maat.ai existe para compartir o solicitar este tipo de documentos, siempre certificados, y se basa en distintas tecnologías de punta —como blockchain, criptografía y reconocimiento facial— para hacerlo. Así, maat.ai te identifica, como usuario, de tres distintas maneras:

  1. Algo que sabes: tu contraseña. Nadie puede tener acceso a tu plataforma a menos que tenga tu contraseña privada, ni siquiera el equipo de maat.ai.
  2. Algo que tienes: tu número celular. Es a través de éste que puedes utilizar la plataforma subiendo y compartiendo tus documentos de identificación personal. También se usa para comprobar, vía SMS, que eres el dueño de una cuenta, en caso de haber olvidado tu contraseña.
  3. Algo que eres: tu rostro. Nadie más en el mundo lo tiene, por eso usamos reconocimiento facial para mantener seguros tus documentos y tu información.

Además, estos tres controles de acceso, al ser combinados, resultan infranqueables y son una garantía de dos cosas: que nadie que no seas tú podrá tener a acceso a tu cuenta y que siempre podrás tener acceso a tu cuenta. Así funciona maat.ai…

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